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El Hospital Guadarrama rehabilita cada año a 250 personas que han sufrido un ictus

El hospital cuenta con la más moderna tecnología para esa recuperación funcional basada en la realidad virtual o en robots que acompañan y potencian el esfuerzo del paciente en el proceso de recuperación. Pieza fundamental en este proceso es la atención personalizada a cada paciente y el trato cercano de los profesionales.

Así, ha instalado en su servicio de Rehabilitación tres nuevos sistemas para la rehabilitación, como un asistente robótico para la rehabilitación de miembros inferiores que mantiene al paciente parcialmente suspendido y acompaña el movimiento de la pelvis en cada paso y que permite que el paciente pueda ver el ejercicio para corregir sus movimientos.

Otro de sus dispositivos trabaja con simulación visual, recurre a la representación mental de los movimientos de los brazos, creando una ilusión de movimiento en el brazo afectado que estimula la corteza cerebral y mejora la capacidad motora.

Cuenta también con un sistema inmersivo de realidad virtual que, mediante gafas y guantes especiales puede programar juegos específicos para que cada paciente realice distintos ejercicios que suponen un reto en cada pantalla, motivando al paciente en un ambiente lúdico.

Este centro hospitalario dispone también de otros dispositivos de alta tecnología para la recuperación funcional de sus pacientes, basados también en realidad virtual o en robots, algunos con capacidad interactiva, que acompañan y refuerzan el esfuerzo del paciente en el proceso de recuperación de los brazos.

El 29 de octubre es la fecha elegida por la Organización Mundial de la Salud para celebrar el Día Mundial del Ictus, una patología que afecta cada año a unas 120.000 personas en España; en nuestro país es la primera causa de mortalidad en la mujer y la tercera en el hombre. Dos de cada tres personas que sufren un ictus presentan secuelas de distinta gravedad y es la primera causa de discapacidad adquirida en adultos.

Si se comparan las secuelas del ictus con las de otras enfermedades crónicas, afirma Elena Carrillo, geriatra del Hospital Guadarrama, las personas que lo han padecido tienen una peor percepción de su estado de salud, presentan un mayor riesgo de problemas mentales (cognitivos y afectivos), y se ven más afectados en las distintas dimensiones de la calidad de vida, especialmente en aquellas referentes a la movilidad, la realización de actividades básicas de la vida diaria y en la sensación de dolor o malestar.

Carrillo recuerda que hay factores que ayudan a prevenir estos accidentes vasculares, como una alimentación basada en la dieta mediterránea, con pocas grasas animales y baja en sal, evitar hábitos tóxicos (alcohol, tabaco…), evitar el sedentarismo y controlar el peso, la tensión arterial, el azúcar en sangre y el estrés.

Los principales síntomas del ictus que nos deben hacer que actuemos de forma rápida buscando ayuda médica son: alteración brusca del lenguaje, con dificultad para hablar o entender, pérdida brusca de fuerza o sensibilidad en una parte del cuerpo, alteración brusca de la visión, pérdida brusca de la coordinación o el equilibrio o dolor de cabeza de aparición brusca y diferente a otras ocasiones.


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